
Muchos de los seres vivos sufren una constante amenaza y sobreviven en poblaciones reducidas o están en peligro de desaparecer, una problemática medioambiental que tiene su origen en diferentes factores, principalmente la intervención directa del ser humano y el uso inadecuado de los recursos, que destruyen, fragmentan o degradan sus ecosistemas y trae como consecuencia la pérdida del hábitat natural, reduciendo la capacidad de reproducción y de alimentación de muchas especies de flora y fauna, destruyendo las condiciones necesarias para su supervivencia, condenándolas a una cruel extinción.
La deforestación es la principal amenaza para la vida silvestre, los bosques tropicales son objeto de talas indiscriminadas, desapareciendo a gran escala incluso en áreas protegidas, esto conlleva la pérdida de oxígeno y de agua, cambios en el clima y la erosión del suelo, cuyos sedimentos son arrastrados por los ríos y depositados por las corrientes marinas sobre el arrecife de coral, que junto a la contaminación de las aguas debido a los vertidos residuales de un desarrollo urbanístico mal planificado y el vertido de productos químicos por parte de bananeras y otros monocultivos provocan el deterioro de los recursos marinos y el envenenamiento de muchas especies.
La cacería furtiva, el exceso de pesca, el tráfico ilegal de especies para su uso como mascotas o para obtener productos como huevos, carne, piel y caparazones, o plantas silvestres para ornato también son la causa de la reducción de poblaciones silvestres. Otra grave amenaza son los proyectos de búsqueda y extracción de petróleo en el fondo marino de la costa caribeña y en la cordillera de Talamanca.
En el Caribe existen organismos que estudian las diferentes especies tropicales, como la EARTH, la CCC, ANAI y centros de rescate y reintroducción de fauna silvestre, como la Reserva Privada La Ceiba, el Centro de Rescate Jaguar, el Centro de rescate y jardín botánico Tree of Life, la Fundación Iguana Verde, el criadero de iguanas Kekoldi, brigadas y grupos ambientalistas que se preocupan por la conservación de los bosques y de las especies de fauna y flora silvestre en peligro de extinción, promoviendo un manejo correcto de los recursos naturales para mantener el balance sobre el planeta. La biodiversidad es patrimonio de todos, por lo que debemos velar por su protección para las presentes y futuras generaciones.
Separa la basura. Desde pequeños es bueno que los niños aprendan a separar los residuos para que se puedan reciclar. Enséñales qué se tira en cada cubo y por qué se debe hacer así.
Usa productos que puedan reutilizarse. Hay muchos productos que se pueden usar varias veces para proteger la naturaleza. Por ejemplo, utiliza servilletas de tela en lugar de servilletas de papel.
Apaga las luces. Parece obvio, pero no nos damos cuenta de la cantidad de veces que encendemos la luz de una habitación que no ocupamos. Acostumbra a tus hijos a apagar la luz y cuando te marches de casa comprueba que todo está apagado.
Consume frutas y verduras ecológicas. Los productos ecológicos cuidan el medio ambiente porque en su producción no se utilizan fertilizantes ni otros productos contaminantes.
Evita dejar los aparatos enchufados. Recuerda que los aparatos que están apagados pero siguen enchufados consumen energía, por lo que es importante desenchufarlos.
Cierra los grifos correctamente. Cuando no utilices el agua, cierra el grifo y controla que no existan fugas.
Utiliza el termostato. Tanto para la calefacción como para el aire acondicionado es necesario utilizar un termostato. El consumo de energía de la calefacción baja cuando reduces en un solo grado la temperatura, y lo mismo ocurre si aumentas la temperatura un grado en el aire acondicionado.
Muévete en transporte público. La contaminación en las grandes ciudades proviene en gran medida de los coches; utiliza el transporte público para desplazarte y ayudarás a cuidar la naturaleza.
Lleva tus propias bolsas al supermercado. Cada vez son más los supermercados que venden las bolsas de plástico para evitar su uso y fomentar el reciclado. Llévate tus propias bolsas al supermercado y podrás utilizarlas varias veces.
Aprovecha la luz natural. Para reducir el consumo de luz eléctrica, abre las ventanas y sube las persianas para que entre la luz del sol en tu casa.
Cambia las bombillas de tu casa. Las bombillas de bajo consumo se calientan menos, consumen menos energía, alumbran igual y duran más.
Recicla todo lo que puedas. Antes de tirar ropa, libros o juguetes, piensa si puedes darles una segunda oportunidad para evitar gastar y comprar todo nuevo. Ahorrarás dinero y protegerás la naturaleza.
Planta árboles. Los árboles producen oxígeno y son esenciales para la naturaleza, así que planta un árbol en tu casa o en la comunidad donde vives.
Creadores
Uriel Manzano Reta Luis Gerardo Monrreal Rreyna
CBTa 123
VI OFIMATICA "C"
